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martes, 18 de junio de 2013

Ante la crisis, más promoción en San Cristóbal de los Ángeles








Foto. J.L. Palacios

Por José Luis Palacios para AlandarSi no fuera por el futbolista Raúl y los músicos Camela y los Pecos, que forman el retablo de personajes ilustres, solo se hablaría de San Cristóbal en los grandes medios de comunicación para forzar las comparaciones con aquellos barrios de París o de otras ciudades de países industrializados en los que la desidia de las administraciones y la voracidad del sistema económico los convierte en un polvorín.

Hay datos y acontecimientos aislados para alimentar los tópicos, pero los mismos valdrían para hablar de la inoperancia de las políticas públicas y la falta de sensibilidad de la iniciativa privada. Con 14.000 habitantes, "Sancris" acumula una tasa de paro del 30%, por encima del promedio de la media estatal; un 20% de viviendas desahuciadas, cruelmente compatible con un hacinamiento generalizado (hay 3’9 personas por cada 60 metros cuadrados de vivienda) y un 39’8% de población inmigrante, que es vista por una parte del vecindario como una amenaza (por ser pobres y tener que disputarles las migajas que les ofrecen el mercado y las administraciones). De ahí que Ángela Palomera, miembro de la asociación Educación, Cultura y Solidaridad, destaque que esta diversidad "también puede percibirse cómo una riqueza, si somos capaces de no tener una mirada precipitada sobre los otros y nos reconocemos en lo que somos: seres humanos".
Foto. J.L. Palacios

Esta voluntaria subraya que "no es posible dejar de reconocer que la población y los agentes sociales estamos dando lo mejor de nosotros mismos”. "Los propios vecinos asumen tareas de integración, bajan comida a aquellos que se encuentran en situación más precaria", añade. Una parte de la comunidad ve que no alcanza a cubrir por sí misma las necesidades más primarias. Todo ello, afecta al ambiente del barrio. La presidenta de Educación, Cultura y Solidaridad, Carmen Yanes, confirma que todo ello "influye en lo personal y lo psicológico. A los niños se les nota que llevan un "peso encima" y que están tristes, no paran de oír a los mayores hablar de las estrecheces y dificultades".


La asociación Educación, Cultura y Solidaridad lleva 22 años bregando con los problemas del barrio. Fue creada por personas vinculadas a la educación y al activismo social que creían en la promoción integral de las personas como respuesta a las graves carencias que ya entonces detectaban. La entidad cuenta, desde el año pasado, con un convenio que permite la obtención del certificado de la ESO a jóvenes de entre 18 y 30 años. De la primera promoción, trece chicos y chicas lo obtuvieron. Este curso se matricularon 75. También hay en marcha talleres pre-laborales relacionados con la informática y el cuidado de personas mayores y de las que sufren discapacidad, que en algunos casos incluyen prácticas en empresas. Desde el local que Renfe les alquila a precio social atienden a 300 personas a la semana, con la ayuda de un equipo de ocho profesionales, casi todos contratados a tiempo parcial, casi 80 voluntarios -la mayoría jubilados- y un presupuesto de 240.000 euros, sufragado en gran parte por las administraciones. Las crecientes donaciones de empresas y particulares van a más pero no alcanzan a cubrir las reducciones del dinero público de estos últimos años.
Foto. J.L. Palacios

La omnipresente crisis demanda reforzar, al menos, dos aspectos, según su presidenta: "el fomento del empleo, ya sea mediante programas de acompañamiento a jóvenes que quieran hacerse autónomos y necesiten un tiempo hasta llegar a ser autosuficientes o cursos prácticos enfocados a sectores con demanda", pero también "el reforzamiento del aspecto comunitario para apoyar la convivencia de las distintas culturas y fomentar la participación social". De las paredes del local, entre fotos de los grupos, cuadrantes con los horarios y aulas de cada actividad, cuelgan carteles con convocatorias del 15-M, la plataforma anti-desahucios o la marcha de los barrios. Los habitantes de San Cristóbal no están solos ante la adversidad.


Educación, Cultura y Solidaridad, entre otras asociaciones del barrio, está dispuesta a dar la batalla contra los peores efectos de esta crisis. Así lo conjuga Palomera: "Entendemos, con Max Neef, que a grandes problemas, muchas soluciones, pequeñas, coordinadas y coherentes”.www.eculturas.org


Foto. J.L. PalaciosHistoria con final feliz. Carmen Yanes lleva la presidencia de la asociación Educación, Cultura y Solidaridad con deportividad, después de haber realizado todo tipo de funciones en ella. "Es una tara de coordinar mucho y de buscar recursos de donde sea", dice mientras mira los equipos informáticos que, según acaba de revelar, proceden de la donación de una televisión. Tras haber trabajado en prensa y radio en Andalucía, donde compartió intensos momentos con el cura jornalero Diamantino García y en la Asociación Pro Derechos Humanos de aquella comunidad, decidió entregar su tiempo ya jubilada a esta pequeña asociación de San Cristóbal. Ha visto pasar a muchos chicos por allí, a muchas personas voluntarias y ha asistido a las silenciosas transformaciones del barrio. Señala un bloque de edificios pegados a la vía del tren, cerca de la sede de la avocación y comenta que "ha tenido que ser reconstruido entero porque el barrio se asienta sobre un terreno arcilloso y las paredes se acaban agrietando". Muchos de los chavales a los que tanto esfuerzo dedicó se marcharon a otros barrios o localidades próximas de la Comunidad de Madrid. Otros se han quedado y ahora reproducen los mismos esquemas conflictivos de sus familias de origen, como la chica, según cuenta, que "después de haber sufrido malos tratos, va y se deja embarazar antes de acabar los estudios por alguien que es parecido a lo que había en su casa". Pero también hay historias con final feliz, como la de un muchacho marroquí que ahora trabaja de mecánico, después de haber pasado por los grupos de la asociación. "Ahora se ha convertido en monitor y dedica parte de su tiempo a la asociación", detalla.

lunes, 3 de junio de 2013

Pienso luego insisto. El patriarcado es terrorismo y viceversa.

Por Manuel Buendía Bercedo en ¡Que tengas un BUENDÍA igualitario! Esta semana en Santander, un hombre asesinó de 37 años ha estrangulado a su ex mujer, delante del hijo de ambos de cuatro años de edad. Fue el primer caso de muerte por terrorismo machista en mi ciudad. Los otros dos casos anteriores en Cantabria fueron en 2007 en las localidades de Cabezón de la Sal y Puente Arce.

El comunicado de repulsa del caso podemos verlo completo en comunicado de repulsa.

Pienso luego insisto. Es la punta del iceberg. Las cifras oficiales reveladas el año pasado refieren que más de 700 cántabras viven violentadas y necesitan estar en contacto con la protección policial. Son muchas más en España y en el mundo, en todos los rincones del planeta. Los medios de comunicación se entretienen en esa línea roja, que separa el riesgo grave potencial y la muerte. Se pueden leer frases como: se desconoce el desencadenante del suceso, la hipótesis es una discusión en el momento que le entrega su hijo, (estaban separados y anteriormente tenía una condena y orden de alejamiento por agredir a su ex mujer), u otros comentarios como,  las razones para que tuviera el arrebato era..., tenía mal carácter, tomaba ansiolíticos…

Pienso luego insisto. De todo lo que podemos decir, resalto hoy, que los hombres no podemos permanecer callados pretendiendo no tener responsabilidad moral ante las víctimas. El silencio nos hace cómplice. Es el sistema patriarcal el que también hay que cambiar. Es el modelo de masculinidad concreto que cada hombre tenemos, sobre el que tenemos que reflexionar y controlar. Ese esquema o modelo actúa en el día a día, a veces en forma de una escalada violenta y en unos pocos casos llega a los casos extremos.

Pienso luego insisto. ¿Usted, hombre, cómo se va a comportar cuando se le tuerzan las cosas? Bajo qué consigna, marca, logo, organización, se va a escudar para mantener el orden de las cosas que tiene tan bien aprendido. Ese orden que entiende que hay que mantener como sea. Esa es la clave, procurar y perpetuar o no el modelo patriarcal. Hay que salirse de eso sin medias tintas, sin excusas.

Es el patriarcado, o como queramos llamarlo, no debemos distraernos buscando el término. Es el sistema machista normativo, lo normal, lo que se espera de ti por ser hombre, el caldo de cultivo para producir la tragedia en sus diferentes grados. Tiene todos los elementos de cualquier terrorismo, en formas de violencia real o simbólica.

Pienso luego insisto. Para los amantes del estereotipo patriarcal en sus grados menores, no cuela que puntualmente se rasguen las vestiduras cuando se sobrepasa esa línea roja. Hay un pacto de silencio, se marea el tema desde todos los puntos de vista, se rodea la cuestión, incluso hasta remarcar nítidamente la silueta. Se habla de mujeres y de toda la sociedad, pero es un tabú los valores, estereotipos, masculinidades que subyacen en cada conducta. Hace falta educación emocional. No pretendo culpabilizar a los hombres, al contrario. Yo voluntariamente renuncio. Son quienes lo omiten los que tienen miedo a reflexionar o piensan que es inevitable.

Por tanto la violencia de género en todos sus grados es terrorismo patriarcal. Pero este oxímoron es una redundancia (El coleccionista de oxímoron) En todo caso de terrorismo, en general, se da una estructura patriarcal más o menos completa con todos sus signos y síntomas.

El número 12 de la sección de La Soledad del macho alfa que ha salido publicado este mes en la revista de Hombres Igualitarios de ahige, es la tercera parte que trata los mal llamados lobos solitarios de las matanzas masivas, que no son más que soldados patriarcales escondidos en consignas, logos, marcas u organizaciones. Allí he relatado de una manera más prolija y argumentada algunas pistas necesarias para la comprensión. Otro objetivo de esta entrada es aprovechar  una vez más para invitar a leer. Es cierto que requiere invertir quizá un poco más de tiempo que una lectura superficial, y tal vez algo más de esfuerzo, pero si me concedes esos dos elementos creo que es muy fácil ver. (La soledad nº 12) Para que exista un cambio social tenemos previamente que cambiarnos. Aquí hay que comprender por qué he puesto aquí esta foto.

Esta semana ha ocurrido el último  caso de terrorismo en Londres. El patriarcado cuando las víctimas son las mujeres, por definición, tiende a invisibilizarlo, a taparlo, disculparlo, desviar la atención. Mientras que el patriarcado a su vez, cuando hay una pelea de machos alfa, en forma de una batalla viril, o una cruzada de unos contra otros, acaparan el discurso y lo hipervisibilizan. Trata a las mujeres y/ o niños como menores de edad, o como objetos. Siempre es así.

En esta ocasión unos jovenes amparados en el Islam político patriarcal dirigen su acción hacia otro hombre militar de otra confesión. Otra cruzada entre guerreros de Oriente y Occidente. El balance es que sirve para que la xenofobia o la islamofobia también patriarcales, de Europa, proliferen y produzcan nuevas revanchas, nuevos casos, etc. Parece inevitable que los partidos de extrema derecha como el Partido Nacional Británico o la Liga de Defensa Inglesa emponzoñen el ambiente. En las imágenes de vídeos sobre estos grupos o fotos de prensa solo se ven varones. Da igual que las comunidades musulmanas condenen la violencia e insistan en que esa atrocidad nada tiene que ver con su fe. Y ni que decir tiene lo que opinen las mujeres musulmanas. De la misma manera en el caso de Santander se ha repetido hasta la saciedad que era un matrimonio inmigrante. Las posibles conclusiones y desvíos de la situación son evidentes (...)

Volviendo al caso de Londres, el mismo autor lo ha dejado muy claro: “Lo siento por las mujeres que han tenido que ver esto, pero en nuestra tierra las mujeres tienen que ver lo mismo”. ¿Queremos algo más para darnos cuenta? Pongamos un ejemplo. Tenemos dos pirómanos que se queman mutuamente la casa y el jardín. Podemos decir lo mismo, los árboles de uno han tenido que fastidiarse, igual que los árboles del otro. Y los ladrillos de la casa de uno, se tienen que fastidiar igual que el inodoro de la casa del otro, que también fue destrozado por venganza. Los medios de comunicación grabarán cómo los árboles se queman, cómo las casas se destrozan, pero la entrevista se la hacen a los pirómanos, no hay protagonismo para la Naturaleza. El ejemplo, de una manera poética, nos anima a pensar que los árboles están hablando por medio del cambio climático, pero esa es otra historia.

Pienso luego insisto. En definitiva, tanto en el caso del terrorismo machista como en los otros múltiples terrorismos, las mujeres nunca estarán seguras si alteran el orden patriarcal. Y los varones que nos colocamos al margen del patriarcado tampoco. En ambos casos ocurre otros casos de halcones y palomas. La Soledad nº 6. Es un asunto de Derechos humanos. (De los humanos y de las humanas) Y además, hasta que los discursos, las políticas, el poder, y los sujetos que las generan, no sean hombres y mujeres por igual, no se reparta  paritariamente, (o como quieras decirlo), será siempre igual.

¿Podemos hacer algo más que rezar y pagar los platos rotos?

También podemos verlo por el lado positivo. La cultura de Paz es el único camino a largo plazo, el amor es la alternativa a la violencia, para hombres y para mujeres. Aunque en un principio actúa aparentemente desarmada.

¿Quién manda realmente? ¿Quién pone el dinero? ¿Quién se beneficia? Serán preguntas que nos tengamos que hacer. Habrá que pensar un poco, no solo sufrir las consecuencias. ¿Cual es el lado positivo? Ya conocemos el camino. Sí se puede, no se quiere.  Se arreglará cuando la mayoría quiera y cuando sea la mayoría la que pueda o tenga el poder.

lunes, 25 de marzo de 2013

Tú eliges


Por Julia, Irene, María, Dani y Judit – AJ Madrid.

¿Sabías que…
… en España hay más de 56.000.000 de líneas de teléfonos móviles para tan sólo 46.500.000 habitantes?
… en la batería de los móviles hay una sustancia llamada coltán?
… el coltán es extraído de minas africanas donde trabajan niños en condiciones infrahumanas?
… que por cada kilo de coltán extraído fallece un niño?

Piensa…
¿Cuántos móviles tienes en casa? ¿Cuántos no utilizas? ¿Qué puedes hacer con ellos?

Si estás leyendo esto…
… lleva los móviles que ya no uses a los puntos limpios de reciclaje en las sedes de Intered y colegios de la IT.


lunes, 18 de febrero de 2013

Lincoln


Por Isabel Romero. Hoy he ido a ver Lincoln, la película de Spielberg. La verdad es que he ido muy bien predispuesta. Las críticas excelentes. Daniel Day-Lewis dando la garantía de un trabajo actoral magnífico. Caracterización y ambientación precisas. Y Spielberg que, como director nunca falla. Me puede gustar más o menos el tema de la película que haga, pero la hará impecablemente. Ha tocado todos los géneros y en todos sale airoso.

Sin embargo, aquí hace una película anómala en su filmografía. En ella no hay melodrama. Sólo el drama íntimo y político de un hombre que sabía que ocupaba un lugar de la Historia que no podía ni quería abandonar.

Abraham Lincoln es, desde hace muchos años, una persona inspiradora para mí. He leído mucho de su vida, de su muerte y de su etapa como presidente de su país.

Pero no conocía el empeño que se describe en la película, de los últimos meses de su vida, por que se aprobara la decimotercera enmienda a la Constitución estadounidense. Esa en la que el país prohíbe la esclavitud en sus territorios para siempre.

No bastaba con el Decreto de Emancipación, que había sido proclamado durante la guerra y era, por tanto, una medida provisional, había que asegurar legalmente para siempre que "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" no podía asentarse sobre dos criterios antagónicos: la consideración de que negros y blancos eran iguales y la contraria.

La igualdad ante la ley, por encima de prejuicios, ignorancia o sentimentalismos, se erige en el elemento central de la película, porque ya lo era de la convicción política lincolniana.

Ver esas escenas, esos debates, a menudo en interiores alumbrados por lámparas de gas, durante noches insomnes y vigilantes, ha sido como respirar lo mejor del espíritu humano.

Esta película viene a alimentar la memoria humana con los hechos que nos han dado el ser.

No puedo menos de sentirme agradecida. Esto, ahora, en 2013, no sólo tiene que ver con EE.UU., sino con la humanidad, con cada uno de nosotros, como la Declaración de los Derechos Humanos, los esfuerzos de las sufragistas inglesas o la plantada de aquel joven chino antes los tanques, en 1989, en la plaza de Tiannanmen.

Esta visión de Lincoln agotado e irreductible, viejo e idealista, puro y manipulador, pacífico y guerrero, me ha hecho el efecto de una ráfaga de aire limpio.

La corrupción que parece acosarnos, el tema nacionalista, la rapiña de los que siempre quieren más, el desprecio a los que nada tienen..., nada de esto puede vencer. Nada de lo que aliena a las personas, de lo que las somete y las confunde, podrá erigirse como verdadero o justo.

Lincoln animaba a mantener la fe en la razón. Dio su vida por ello.

lunes, 14 de enero de 2013

El desperdicio de alimentos en una sociedad poco concienciada


Por Javier Campos. El pasado día diez de enero escuché en la televisión una noticia que me llamó la atención. Más de la mitad de la comida que se produce en el mundo, se tira. Desgraciadamente no pude enterarme mejor de los detalles. Parece que es el resultado de un informe que se ha presentado en el Reino Unido, probablemente en Londres, pero no quiero asegurar nada sin estar seguro de ello.

Sin embargo esta frase sola, de por sí ya me pareció lo suficientemente impactante como para escribir estas líneas. Si toda esta cantidad de comida se pudiera aprovechar, se podría alimentar, no solo a toda la población del planeta en la actualidad, sino a unos 2.000 millones más de personas (hasta los 9.700 millones, población estimada para el año 2070).

Por supuesto es un tema muy complejo y no es mi intención abordarlo en profundidad. Las causas de esta situación son múltiples y complejas, y tampoco quiero buscar culpables. Creo que simplemente es algo que deberíamos de saber. Actualmente NADIE pasaría hambre por falta de alimentos. Al ser un problema complejo, las soluciones tampoco son sencillas ni inmediatas, pero todo en esta vida empieza por la concienciación.

Y aunque no sean buenas noticias, desde luego, también podemos ver el punto de vista positivo, y es que este querido planeta que nos sustenta, aún a pesar de todas las barbaridades que con él hacemos, todavía puede sustentarnos, a nosotros y a nuestros hijos. Solo tenemos que organizarnos un poco mejor.

lunes, 13 de febrero de 2012

El pan nuestro de cada día


Por Ximo Bosch. Ando yo con la manía últimamente de revisar lo que digo.  Me explico. Yo creo que todos hemos experimentado la sensación, en alguna ocasión de especial aburrimiento, de repetirnos una palabra cualquiera un número indefinido de veces, preguntándonos por el origen de su significado. De repetir tanto una palabra cualquiera, resulta que  pierde su significado y acaba pareciendo absurda y arbitraria.

No debería pasar algo así con la oración, ¿no? Y es por eso que revisando los acontecimientos de estos días, que no dejan de sucederse como una cascada de malas nuevas, me repito en mi oración diaria la frase “danos hoy nuestro pan de cada día”. Y resulta que, de repetirla, en lugar de perder significado, lo va ganando. Al principio, me venía pareciendo un ruego, una súplica a un padre de algo que resulta propio de su voluntad. Luego, viendo (insisto, los tiempos que corren), pasa a ser una especie de reclamo; algo así como un “que pasa contigo, ¿nos vas a dar el pan o qué?”. Finalmente, ese pan nuestro de cada día acaba por convertirse en un susurro pidiendo fuerzas para hacer lo justo, lo necesario, para que todos y cada uno de nuestros hermanos puedan ganarse el pan suyo/nuestro de cada día con sus méritos, con sus esfuerzos, con sus sueños.

Y es que el trabajo ha pasado de ser un medio para contribuir al bien común, a ser una fuerza contabilizable en una cadena de sucesos, de ser un hecho consustancial al género humano a ser una variable en la estadística y cotidiana dictadura de los mercado, definitivamente el pan nuestro de cada día ya no se obtiene con el esfuerzo de cada uno, sino con la benevolencia de los poderosos. Esto es grave porque sitúa al trabajador, como siervo agradecido que no sabe que el pan que come no se lo debe a la buena voluntad de otro más opulento, sino que le corresponde por derecho.

Leyendo la próxima reforma laboral y el acuerdo por el empleo (que ya han firmado los sindicatos mayoritarios), el puesto de trabajo ha dejado de ser un derecho, para ser un privilegio que hay que ganarse con buena conducta, bajo salario y alta productividad.

Y esto me lleva a pensar en mis compañeros de trabajo de la enseñanza. ¿Se puede trasladar esta filosofía en la que uno debe ganarse el pan por proximidad al empresario, al mundo de la enseñanza y en concreto al mundo de la enseñanza en centros de ideario católico? No debería ser así, ¿no?

Me viene a la imaginación una situación esperpéntica. Imagino a los apóstoles repartiendo panes y peces diciendo algo así como “¿Quieres pan? Pues apúntate al grupo de cantos, allí junto al olivo. ¿Te apetece este pez? Uy, no, que tú no eres de los nuestros, quita, quita. Hombre, yo quisiera darte de comer pero es que claro ¿tú, de qué apóstol eres?, ¿dónde se te ha visto a ti practicando el culto?”

No hace mucho, tenía con un compañero jesuita esta discusión. ¿Ha de estar el pan nuestro de cada día supeditado a la identificación del trabajador con la posición del empresario? En cualquier sector productivo diríamos que semejante afirmación es una barbaridad. ¿Y en enseñanza? ¿Es posible la conciliación entre el derecho al libre pensamiento y los fines de la institución que ampara la actividad?

No es una pregunta sencilla, ni retórica. No tengo clara yo la respuesta. Pero sí tengo una seguridad cercana a lo absoluto: es mucho más fácil responder a preguntas de este tipo si la respuesta no depende de una sola persona. Es mucho mejor el consenso al que se llega con el mayor número de personas implicadas. Mi convencimiento personal es que los centros educativos que se construyen bajo la participación efectiva de la comunidad educativa, tienen más posibilidad de acertar en su política empresarial.

Pues eso, a seguir rezando, “perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden...” Jo, si es que no me dejan descansar.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Derechos humanos para los nadies


Por Sonia Herrera para Madrid2noticias.com. Hoy quiero compartir este espacio con uno de mis escritores favoritos, alguien que con sus palabras da voz a aquellos y aquellas que fueron silenciados y reclama una justicia y unos derechos que para algunos nunca llegan: don Eduardo Galeano.

Los Nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobre,
que algún mágico día llueva de pronto la buena
suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte:
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy ni mañana ni nunca,
ni en llovizna cae el cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen y
aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies:
los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies.
los ningunos, los ninguneados.
Corriendo las liebres, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historial universal.
Sino en las páginas rojas de la prensa local.
Los nadies.
Que cuestan menos que la bala que los mata.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos afirma que estos son “derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles”. Pero para “los nadies” la exigencia de esos derechos supone una lucha diaria que a menudo cae en saco roto.

El 10 de diciembre, como cada año desde 1950, se conmemora el Día de los Derechos Humanos, unos derechos carentes de protección y garantías que continúan siendo vulnerados de forma sistémica por gobiernos, organizaciones criminales e individuos que siguen manifestando un flagrante desprecio por la dignidad del prójimo.

La libertad, la justicia y la paz deberían conformar el paraguas que garantizase todos estos derechos, pero desgraciadamente esos tres pilares están llenos de grietas que dan lugar a infinidad de violaciones de los Derechos Humanos: esclavitud, tortura, discriminación, detenciones ilegales, desplazamientos forzosos, incumplimiento de la presunción de inocencia, intromisiones en la vida privada, ataques a la reputación, negaciones de asilo, matrimonios forzados, violencia sexual, prohibición de la libertad de culto, obstaculización de la libertad de expresión, así como de la libertad de reunión y de asociación pacíficas, precarización laboral, privatización de la sanidad, devaluación de la educación… La lista es interminable.

No me gusta citar a militares patriarcales, pero ante la paradoja, esta vez no me voy a resistir. Napoleón Bonaparte dijo una vez: “Nos batimos más por nuestros intereses que por nuestros derechos”. Creo que después de leer ese largo repertorio de violencias y atentados contra nuestros derechos fundamentales, es sugestivo reflexionar sobre aquello que nos mueve a actuar y demandar lo que es nuestro, no solamente el día 10, sino los 365 días del año.