lunes, 14 de marzo de 2011

Poder y responsabilidad

Por Tusta Aguilar. En el comentario del lunes 21 de febrero de 2011, "Foro Juvenil: Culturas Juveniles, Contextos Desafíos y Transformaciones" se hacía referencia a esta conocida cita de P. Poveda a los jóvenes:
Preguntarán: ¿Qué podemos hacer?
"Ustedes pueden trasformar el mundo, ni más ni menos."
(Pedro Poveda)
Hace unas semanas escribía sobre el “árbol de la crisis”. Si alguien se animó a hacerlo, sería interesante que nos lo envíe y lo podamos conocer, completar y, sobre todo, tenerlo en cuenta por si, quizás sin saberlo, estamos fortaleciendo sus raíces, robusteciendo su tronco y/o manteniendo sus frutos en lugar de arrancarlos.

Porque tenemos poder para cambiar más de lo que pensamos. Al menos para no mantener lo que no queremos y, además, tal como expresa esta imagen: nuestro poder es nuestra responsabilidad.

A modo de ejemplo: seguro que conocemos algo de lo que está pasando en países del norte de África (Túnez, Egipto, Libia…). ¿Qué ha hecho posible que Ben Ali, de ser un presidente, reconocido por los estados europeos, “buen amigo” e incondicional colaborador de intereses, no claramente confesados, haya huido a “los países del golfo” según nos cuenta la prensa? Convendría analizar y celebrar quiénes lo han hecho posible, quiénes han dejado de mantenerlo, cómo lo han conseguido…

Quizás estos análisis y estos agradecimientos nos animen a retirarnos también nosotros de algunos pedestales que mantenemos (con nuestras acciones y/o omisiones) para poder caminar en libertad. Y sobre todo para que nuestro mundo sea un espacio de Vida para todos. Porque la transformación del mundo, y de pequeños “mundos”, también depende de nosotras y nosotros.

viernes, 11 de marzo de 2011

Palabras que liberan

"Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes”. Pero él le contestó: “Está escrito: ‘No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’”. Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: ‘Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras’”. Jesús le dijo: “También está escrito: ‘No tentarás al Señor, tu Dios’”. De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: “Todo esto te daré, si te postras y me adoras”. Entonces le dijo Jesús: “Vete, Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto’”. Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían." (Mt 4, 1-11)


Por Redacción AJ. Estamos estrenando la Cuaresma, la comenzábamos el miércoles con la imposición de la Ceniza, un tiempo oportuno para revisar y renovar nuestra condición de hijos disfrutando de los dones recibidos en el bautismo. Una invitación a centrarnos en la persona de Jesucristo, superar la rutina y el conformismo -que, sin darnos cuenta, penetra en nuestra vida-, y caminar hacia la inmensa alegría de la Pascua. Tiempo oportuno, camino, itinerario de fe que no está exento de esfuerzo y lucha. Quizás el inicio tenga que ver con reconocer nuestra fragilidad, por eso al imponernos la ceniza apelaban a la memoria: “recuerda que eres polvo…”


Mateo nos presenta a Jesús en el desierto, allí ayuna durante cuarenta días y es tentado. El texto está precedido por el relato del bautismo y la teofanía del Jordán (3, 13-17), ha quedado patente que es el Hijo amado de Dios. La misión de Jesús comienza para el evangelista con un “combate” del que sale victorioso, aunque no será la única vez que Jesús puesto a prueba, mucha gente le cuestionará sobre su manera de ser y vivir como Hijo de Dios. En este primer domingo de Cuaresma los textos bíblicos con los que Jesús responde al tentador nos sirven de clave para situarnos en la experiencia de los cuarenta años del pueblo de Israel de travesía por el desierto. Jesús revive las tentaciones del pueblo, pero se mantiene fiel a Dios, su Padre. Esas tentaciones son la de un mesianismo materialista (las piedras que se transforman en pan); de un mesianismo mágico, fantástico (descenso desde el alero del templo); y de un mesianismo político (la idolatría del bienestar y del poder).


“No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Y nosotros básicamente nos alimentamos del propio pan que nos amasamos; nos sostenemos en nuestros propios proyectos, en nuestros éxitos, ... lo nuestro, lo mío, yo.


“No tentarás al Señor tu Dios”. Junto a esta afirmación de Jesús, que viene repitiéndoseme a modo de mantra durante toda la semana, han ido brotando a modo de imágenes: Tentamos a Dios cuando olvidamos su amor y adoramos otras cosas. Tentamos a Dios cuando nos mostramos tan autosuficientes que rechazamos cualquier tipo de ayuda. Tentamos a Dios cuando nos decimos hijos suyos pero descuidamos a todos los que también lo llaman Padre. Tentamos a Dios cuando nos creemos más que nadie, cuando nos parece que nos lo merecemos todo, cuando buscamos el reconocimiento. Tentamos a Dios cuando pretendemos ser el referente de la justicia, del amor…

“Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”. ¡Creyentes y no creyentes adoramos tantas cosas! El cuerpo, la propia imagen, las ideologías, los grupos humanos, los bienes…

“El Espíritu llevó a Jesús al desierto”, así comienza la perícopa. El desierto es el lugar de la prueba, de la tentación. En él se vive el límite, se siente el abandono, la soledad, el sinsentido. Pero el desierto es también el espacio habitado por Dios; el lugar para la posibilidad del encuentro y del auxilio de Dios. Allí está Él acompañando, sosteniendo, escuchando, dando de beber, consolando. El profeta Oseas (Os 2,16ss) afirma que es el lugar oportuno para la seducción, entiendo que se refiere a apartar del camino que se ha tomado para reconducirse, el lugar donde puede darse la conversión, y es el lugar para las confidencias y la intimidad.

“El Espíritu llevó a Jesús”. Quizás sea éste el tiempo oportuno para dejarnos acompañar hasta el desierto, para dejar que nuestros criterios y actitudes queden atravesados por la Palabra de Dios, para afrontar la tentación y ponerle nombres. Quizás sea el momento de recuperar la identidad recibida en el bautismo y de ir conformando nuestro corazón, nuestra mente, nuestras actitudes, todo cuanto somos, a Cristo. Y seguro que nos ayuda mucho compartir con otros caminantes –comunidad parroquial, grupo de fe, acompañante- nuestros pasos.

martes, 8 de marzo de 2011

JAP madrileños y jienenses de convivencia en Jaén

Por Irene Gregorio. El fin de semana del 12 y 13 de febrero tuvimos en Jaén un encuentro de Jóvenes Amigos de Poveda en el que nos lo pasamos muy bien. Aprendimos cosas de la Institución, conocimos a gente nueva, hicimos amigos, compartimos... y, sobre todo, nos mostraron un modo distinto y especial de disfrutar de unos días, sin consolas ni televisión.
Para los de Madrid, esa convivencia comenzó cuando el autobús se puso en marcha a las 9 de la mañana. Empezamos bien el viaje con una oración y una canción a María, el reparto de las identificaciones y con un concurso sobre Pedro Poveda: “¿Quién sabe más sobre la historia de Pedro Poveda y su obra?” Dos equipos, una pregunta y una sola respuesta. Si no recuerdo mal, hubo un claro empate. No sé quién sabría más, pero todos aprendimos algo.

Tras este intensivo concurso, ¿por qué no una ronda de chistes? Y hasta la parada a medio camino, eso fue lo que hicimos. El resto de viaje consistió en una guerra de rimas. Sí, eso he dicho, una guerra de rimas. Pareados alocados que nos dejaron atontados, jaja.
Una vez en Linares, fuimos a ver la Iglesia de Santa María la Mayor acompañados por algunos amigos de Jaén. Luego nos condujeron al Centro Cultural Pedro Poveda para comer y charlar tranquilamente en el patio. Un rato más tarde nos dieron la bienvenida “oficial” y nos hablaron de los lugares povedanos que luego visitamos a pie.
Tras coger de nuevo el autobús, llegamos al fin a Jaén. ¡Y menuda bienvenida! Carteles de colores, risas y sonrisas, saludos, ambiente de fiesta... y madrileños y jienenses conectaron enseguida. Presentación de animadores, dinámica de presentación para los animados y cine fórum. “Las llaves de casa”, eso fue lo que vimos. La historia de un chico deficiente y la relación con su padre, que le abandonó cuando era un bebé. A pesar de no verla entera, nos marcó. Nunca está de más ver películas poco corrientes que nos muestren realidades que desconocemos o ignoramos. El cine fórum estuvo muy bien llevado por el animador que lo organizó haciendo participar a más de cien chavales.
Y después... ¡a la rica cena! con platos preparados por la gente de allí. Gracias a la colaboración de muchos, platito a platito, se montó allí un banquete digno de reyes. Muchas gracias por alimentarnos durante nuestra estancia con tan deliciosos manjares.

Por la noche, la velada se dividió en dos partes. La primera consistía en conocer el colegio. Su historia y su relación con Pedro Poveda. Vimos la capilla con el (tríptico), el piano comprado con el primer sueldo de Josefa Segovia, la Virgen niña... ¡y el escalón! No nos olvidemos del escalón de piedra que trajeron de la casa donde residía Pedro Poveda cuando vivía en Jaén.
La segunda parte fueron juegos. Cuatro eran las habitaciones y cuatro los juegos. Risoterapia, macedonia, las sillas y explota el globo de tu compañero sin que exploten el tuyo. Durante una hora no se oyeron más que risas, gritos, música y toques de campana para avisar del cambio de habitación. Tras esto y dos bailes preparados por nuestros amigos andaluces (el tallarín y el waka waka) nos fuimos a dormir. Bueno, algunos más que otros. Pero finalmente, todos durmiendo tranquilamente.A toque de campana nos despertaron la mañana siguiente y tras arreglarnos un poco, bajamos a desayunar... ¡churros calentitos y chocolate! Hay que ver qué bien nos cuidan. También habían preparado algunos bizcochos caseros. ¡Ñam! Tras el desayuno, continuamos bien el día con la misa.

Después tocaba visita a la ciudad. La catedral, la casa de Pedro Poveda, la iglesia donde bautizaron a Josefa Segovia... Todo nos fue enseñado por magníficos guías que nos iban ilustrando con detalles, historias y leyendas.

Al volver al colegio tuvimos una presentación de las jornadas de Huerta Carmela y las jornadas de Acit Joven. El presente y el futuro. Para comer tuvimos hamburguesa. Los chicos bajaron al patio, disfrutando del sol, el buen tiempo, la buena compañía y la hamburguesa, claro.

Tras una despedida de igual o mayor magnitud que la bienvenida en la que los jienenses se despidieron de cada uno de nosotros con olas, gritos y aplausos, los madrileños volvimos a montarnos en el autobús, guardando todo lo que habíamos vivido en nuestra cabecita y nuestro corazón, y esperando el día en que volvamos a ver a nuestros amigos de Jaén, eso sí, la próxima vez en Madrid, con nosotros de anfitriones. Gracias por esta convivencia tan estupenda.

sábado, 5 de marzo de 2011

¿Está el amor para sacar de razón?

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día, muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados."
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»" (Mateo 7, 21-27 )
Por Redacción AJ. El texto de hoy continua siendo parte de los "consejos" que comentábamos la semana pasada. Parece que la liturgia, las lecturas, nos van preparando en este tiempo ordinario el camino hacia la cuaresma. Al fin y al cabo, al decir "tiempo ordinario" se hace eco en mi interior que es ahí, en el tiempo ordinario, en la vida cotidiana, en lo normal y no-extraordinario donde acontece la historia de salvación de cada uno y cada una. Tiempo ordinario que atravesado de Dios es tiempo "extraordinario".

Para aquellos que nos decimos seguidores de Jesús, discípulos suyos, nos suele preocupar "cumplir su voluntad" y nos preguntamos entonces por los modos, los "qués" (qué tengo que hacer, qué tengo que decir, qué tengo que cumplir...). Cuando leí el evangelio hace unos días, para saber qué decir en este comentario me quedé con lo de construir sobre roca... Sin embargo, al releerlo varias veces más, al rezarlo, me he sentido descolocada por estas palabras: "muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí."

Han profetizado en su nombre, en su nombre han echado demonios, y en su nombre han hecho muchos milagros... y resulta que no basta...

En su nombre participamos de la vida de la Iglesia, en su nombre somos parte de un grupo, de una comunidad, en su nombre animamos grupos o damos catequesis o hacemos un voluntariado y... ¿Puede ser que no baste? ¿Qué marca la diferencia para ser conocidos por Jesús o no serlo?

¿Cómo puede ser que todo esto que hacemos en su nombre puede no ser sinónimo de "El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca."? ¿Dónde está el quid? ¿Qué marca la diferencia?

Santa Teresa habla en las terceras moradas de "estas almas tan concertadas". (...) Parecernos ha que las que tenemos hábito de religión y le tomamos de nuestra voluntad y dejamos todas las cosas del mundo y lo que teníamos por El, que ya está todo hecho."

En estas moradas la persona tiene conciencia de encuentro con Jesús, pero no está dicho el sí por completo. Efectivamente puede que la persona se haya comprometido en el seguimiento, como las monjas a las que habla Teresa han tomado hábito y dejado las cosas del mundo y lo que tenían por Él, y puede parecer que ya está todo hecho...

Pero no es así... Teresa dice de estas personas "tan concertadas" (con todo tan colocado) que "no está aún el amor para sacar de razón". Queremos seguir a Jesús, sí, pero queremos seguir llevando las riendas de la vida, de nuestra vida. Hay todavía miedo a dejarle a Él llevar las riendas... Elegimos desde la prudencia...

"No está aún el amor para sacar de razón"... El amor como motor, como motivo profundo para profetizar en su nombre, en su nombre echar demonios, y en su nombre hacer muchos milagros... Amor que tiene su fuente profunda en Dios y que brota a la superficie a través de rostros y personas concretas. Amor que descoloca y no deja que hagamos las cosas desde la prudencia, desde el "yo con esto ya he cumplido"... Amor que no conoce la medida, que no lleva cuenta de lo mucho o poco que he dado, que no dice "hágase tu voluntad, pero ten cuidado con qué pides". No lo decimos así, a lo bruto, pero... nos resistimos tanto... damos tanta autoridad a los que nos "animan" a "ser creyentes pero sin pasarnos"... Parece que de lo que nos examinarán al final de la vida es de cuánto hemos amado...
"Pues, Señor mío, no os pido otra cosa en esta vida, sino que me beséis con beso de vuestra boca, y que sea de manera que aunque yo me quiera apartar de esta amistad y unión, esté siempre, Señor de mi vida, sujeta mi voluntad a no salir de la vuestra; que no haya cosa que me impida pueda yo decir, Dios mío y gloria mía, con verdad que son mejores tus pechos y más sabrosos que el vino." (Teresa de Jesús, Cantar de los Cantares 3, 15)